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Viajes al extranjero: ¿qué puedo hacer si no conozco el idioma?

Publicado por Luis Herrero on Fri, Jul 3, 2015

Al viajar a otro país cuyo idioma apenas conocemos o sólo chapurreamos, pero no dominamos... ¿cómo podemos hacernos entender sin pasarlas canutas? Mucha gente se agobia ante la perspectiva de desenvolverse con torpeza al hablar con los lugareños, temerosa de sonar macarrónica, y apenas balbucean unas palabras en su idioma nativo o evitan el contacto con los extranjeros en caso de que tal cosa sea posible. Está claro que aprender inglés -gracias a los cursos en el extranjero de International House Madrid, sin ir más lejos- nos permitirá movernos con cierta soltura en buena parte de los países que queramos visitar. Pero... ¿qué debemos hacer cuando nos topemos con gente que no lo habla? ¿O cuando sepamos inglés, pero no tengamos el nivel suficiente para defendernos en un viaje? A continuación damos algunos consejos que pueden serte útiles cuando abandones la seguridad del español:

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Exprésate con convicción

Trata de hablar con todo el aplomo del que puedas hacer acopio, de forma clara y firme. No siempre es fácil, puesto que el hecho de desconocer un idioma y estar en un país extranjero suele provocar inseguridad. Sin embargo, ten en cuenta que ceder ante ella te llevará a un círculo vicioso: cuanto más inseguro te muestres menos se entenderá lo que quieres decir, y la conversación acabará siendo incómoda o llena de malentendidos. Es mejor pronunciar una frase sencilla, pero con firmeza y apariencia de seguridad, que tratar de elaborar un pensamiento complejo y hacerlo con la voz temblorosa y trabucándote. En la mayoría de situaciones cotidianas sólo necesitarás hacer peticiones sencillas –comprar alimentos, preguntar por un sitio, saludar, dar las gracias, etc.-, así que lo mejor es exponerlas en el inglés -o español, según el caso- más claro que puedas y ser muy directo. A menudo te sorprenderá cómo mucha gente te entiende de sobra pese a la barrera lingüística, gracias a unas pocas palabras conocidas o al contexto en que se pregunta algo.

Escucha con mucha atención

Esto parece muy obvio, pero es muy habitual que cuando a alguien le cuesta entender una conversación ajena en otro idioma se dé por vencido y asuma que no va a entender ni papa. Error: lo más probable es que, casi de forma imperceptible, según estés al tanto durante unos días, algunas palabras y patrones lingüísticos empiecen a resultarte familiares. Si mantienes las orejas abiertas y pasas unos días escuchando a otros hablar, acabarás por intuir mucho más de lo que creías gracias al contexto o a ciertas similitudes entre idiomas que antes desconocías, y te sentirás menos excluido de cualquier charla. Hace falta paciencia y fuerza de voluntad, pero el esfuerzo bien vale la pena. Y, dicho sea de paso, estarás más curtido si antes del viaje has escuchado música o visto películas en el idioma del país al que vas a viajar. 

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El lenguaje gestual es casi tan importante como el verbal

Y no nos referimos sólo a los signos más obvios que se pueden hacer con las manos, sino a las expresiones faciales, posturas, gestos de comodidad o incomodidad, etc. En muchas conversaciones atender al lenguaje corporal de tu interlocutor puede ser básico para entender buena parte de la conversación. Fijarse en cómo cada persona acompaña sus frases con determinados gestos o expresiones faciales es un buen camino para descifrar su discurso. Lo mismo vale para ti: si eres una persona con cierto desparpajo, sírvete de todos los gestos que puedan ayudarte a hacer más inteligible tu torpe conversación. Ten cuidado, no obstante, e infórmate un poco sobre ciertas peculiaridades culturales, sobre todo cuando se trate de países de los que apenas tengas datos, puesto que podrías interpretar erróneamente las señales que te envían, o bien hacer gestos inapropiados. Por ejemplo, alzar el dedo pulgar es un gesto de aprobación en la mayoría de países occidentales, pero en Medio Oriente tiene un significado ofensivo; si quieres saber a qué nos referimos, lee esta lista en la que hablan de ese gesto y muchos otros: es un tema apasionante que trataremos de abordar en un próximo artículo.

Ante la duda, sé cortés

No temas pasarte de educado. Si no conoces bien las costumbres en el trato de la región a la que viajes, es mejor tratar de usted y con formalidad a quien te encuentres, tenga la posición social que tenga. Es posible que el tuteo o la informalidad no sean moneda común en algunos países, y puedes verte envuelto en alguna situación incómoda por una nimiedad de ese tipo (aunque lo habitual es que al turista se le pasen por alto esos errores), por lo que la opción más sensata es convertirte en todo un Ned Flanders. Tal vez tu exceso de celo en el trato provoque alguna risa o comentario jocoso, pero es el peaje a pagar si uno quiere evitar ser percibido como un patán sin tacto.

 cursos en el extranjero

Sé una persona de recursos y aparca la vergüenza

Un momento especialmente delicado suele ser el de pedir comida en un restaurante. A menudo nos resulta complicado saber en qué consiste el menú de ciertos restaurantes muy chic aún cuando esté escrito en nuestro propio idioma –“faisán deconstruido sobre lecho de fécula de patatas”, por ejemplo-, por lo que hacerlo en un país que nos resulta ajeno se convierte en un desafío titánico. Un amigo mío que viajó a zonas rurales de China me explicó que su recurso consistió en echar un vistazo a las otras mesas del restaurante hasta encontrar un plato apetecible; le bastó con señalarlo para indicar al camarero que deseaba uno igual. De hecho, en esta web incluso recomiendan acercarse a la cocina y señalar los ingredientes que se desean sin pudor alguno; al parecer, no es algo raro, y por ejemplo en China encontrarán natural que el turista tire de ingenios como estos. Otra idea que puede funcionarte es usar el móvil para buscar imágenes del plato que desees; tal vez no lo tengan, pero lo más probable es que el camarero entienda por dónde van los tiros y te busque algo similar. Aunque nos hemos centrado en la comida, casi todo esto es aplicable a la mayoría de situaciones delicadas en las que nos podamos encontrar en el extranjero.

Haz uso de la tecnología a tu alcance

En algunos casos todos los anteriores consejos se quedarán en papel mojado, te pondrás nervioso o harás un lío y necesitarás salir al paso. No hay problema: los tiempos en que uno debía acarrear un diccionario de dos kilos, un tosco traductor electrónico y un mapa de tamaño tabloide ya han pasado. Ahora, todo lo que necesitas cabe en un teléfono móvil, y algunas aplicaciones para él te harán la vida más fácil. ¿La más obvia? Google Maps o un programa similar, con el que te ahorrarás mil y una indicaciones para llegar al lugar que buscas. Si no quieres gastar tarifa de datos, opta por descargarlos antes de hacer el viaje.

Los traductores disponibles en internet serán tus mejores amigos cuando el resto de recursos que hemos propuesto te lleven a vía muerta. Algunas apps de traducción, como el S Translator, te permitirán usar la cámara de tu móvil para enfocar un texto y obtener una traducción instantánea. Otras, como Speak & Translate, funcionan como un traductor simultáneo para el lenguaje oral. Aunque lo ideal es esforzarse con el idioma y usar estas virguerías sólo cuando todo lo demás falle, nunca está de más conocer todos los recursos a nuestro alcance. Te recomendamos que eches una ojeada a cualquier lista de aplicaciones para viajeros (ésta, por ejemplo) antes de tomar el avión: te sorprenderá descubrir la cantidad de ellas que existen. 

¿Tenéis algún truco o consejo de cosecha propia? Si es así, compartidlo con nosotros en los comantarios. ¡Gracias y buen viaje!

En International House Madrid no sólo puedes aprender inglés, sino también inglés, francés, italiano, alemán o chino, así que estamos seguros de que nuestros cursos te permitirán pisar con firmeza en los cinco continentes. Consulta nuestra web para descubrir el curso de inglés o de otro idioma que mejor se ajuste a tus necesidades, y apúntate a nuestros cursos en el extranjero para pasar un gran verano y aprender idiomas.

Temas: Cultura, Viajes Lingüísticos