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Algunos mitos sobre el bilingüismo (II)

Publicado por Luis Herrero on Wed, Oct 22, 2014

Ser “bilingüe” es casi unánimemente percibido como algo positivo, porque, naturalmente, se da por hecho que es mejor dominar dos idiomas que uno solo. En el anterior artículo del blog de IH Madrid ya expusimos algunos hechos que lo confirman. Sin embargo, no faltan quienes ven con suspicacia que un niño reciba una educación en dos idiomas, simultáneamente, porque piensan que eso podría causarles confusión, problemas comunicativos o que, sencillamente, aprendieran dos idiomas de forma deficiente por no haberse centrado en uno solo. ¿Qué hay de cierto en ello?

Antes de analizar algunos de estos mitos por separado, es muy importante señalar algo para evitar caer en una falacia lógica bastante común: correlación no implica causalidad. Es decir, que a menudo se tiende a relacionar el hecho de que un niño bilingüe experimente dificultades con el lenguaje con que esos problemas se deban al bilingüismo, una conexión que no se ha demostrado. Muchos niños padecen retrasos en la adquisición del habla –que en muchos casos son leves o se solucionan sin necesidad de intervención- o dificultades para relacionarse, pero existe la tentación de achacarlos a la adquisición de un segundo idioma aún cuando no haya indicios de causa y efecto entre ambos hechos.

bilingüismo

A continuación enumeraremos cinco creencias populares entre los detractores del bilingüismo, acompañadas de las razones por las que están, en mayor o menor medida, infundadas. 

1. Aprender dos idiomas al mismo tiempo puede resultar confuso para el niño: quienes opinan esto suelen mencionar como un problema que el zagal tienda a mezclar palabras de idiomas distintos en una misma frase. Esto se conoce como cambio de código, y aunque a priori pueda parecer chocante o un mal síntoma, no lo es en absoluto, sino que se trata de una estrategia lingüística del niño para expresar con mayor facilidad sus pensamientos, recurriendo a la segunda lengua cuando no encuentra la palabra exacta en la primera, o le parece que se corresponde mejor con lo que él quiere decir.

Los estudios que han analizado este fenómeno demuestran que el cambio de código no obstaculiza en absoluto la adquisición del vocabulario propio de la lengua materna, y que, al margen de esta mezcla, los niños bilingües son capaces de reconocer el idioma en el que están hablando. Y se estima que hacia los cinco años de edad los niños ya son capaces de emplear sólo uno de los dos idiomas cuando les pregunta en uno de ellos un monolingüe.

2. El bilingüismo puede provocar retrasos en el aprendizaje: un error común que lleva a asumir esto se debe a los test en los que se mide la cantidad de vocabulario que un niño maneja. Muchos de ellos sólo tienen en cuenta uno de los dos idiomas, en vez de medir la cantidad de términos que utiliza en ambos idiomas. Cuando el estudio se ha realizado teniendo esto en cuenta, se ha comprobado que la amplitud de su vocabulario es, como mínimo, igual a la de un niño monolingüe. Tampoco existen diferencias entre los patrones gramaticales empleados por los bilingües, y son capaces de producir frases con la misma solvencia que sus homólogos monolingües.

3. El bilingüismo no es algo común o “natural”: sin necesidad de salir de España, muchos niños crecen en comunidades en las que es natural alternar entre dos idiomas, sin que –como hemos apuntado antes— sus habitantes tengan peor rendimiento académico que los criados en comunidades monolingües. Se estima que en Estados Unidos el 20% de la población es bilingüe, y que en 130 países se habla más de un idioma. En algunas naciones, como India o Singapur, el bilingüismo es la norma —el segundo idioma es casi siempre el inglés—. Por supuesto, estas cifras son siempre aproximadas, dado que dependen de qué requisitos se tengan en cuenta para considerar a alguien bilingüe, pero las estimaciones más fiables apuntan a que la mitad de la población mundial lo es.

4. Es necesario aprender el segundo idioma durante la infancia: sí y no. Por una parte, está comprobado que la adquisición de contenidos lingüísticos es más sencilla durante los primeros años de vida, pero no se ha demostrado la existencia de una “edad límite” en la que a una persona le sea vedado el acceso al bilingüismo. De hecho, aunque algunas destrezas lingüísticas son, en efecto, mucho más fáciles de asimilar para un niño, como la pronunciación o la adquisición de nuevo vocabulario, otras, como la gramática o la sintaxis, pueden resultar más sencillas para un adulto que ya es diestro en su lengua materna, pues podrá aplicar las reglas conocidas al nuevo idioma e intuirlo a partir de las estructuras del materno.

En el peor de los casos, el esfuerzo requerido para que un adolescente o adulto aprendan una lengua sin haber sido expuestos ella durante la niñez puede ser mucho mayor, pero a priori no debería desanimar a nadie. No sólo por los beneficios culturales y laborales que aprender un idioma proporciona, sino también por lo que algunos estudios señalan: que, sin importar la edad, es una práctica potencialmente beneficiosa para el cerebro, algo que ya analizamos antes en este blog.

5. El bilingüismo puede provocar trastornos en la socialización y asimilación cultural: es erróneo pensar que el bilingüismo puede conducir a tener una “personalidad dividida”, poniendo como ejemplo de ello que un determinado bilingüe se comporta de forma diferente al comunicarse con personas que hablan uno u otro idioma. Ser bilingüe no implica ser bicultural, puesto que es posible hablar varios idiomas sin que por ello se hayan asimilado o integrado los rasgos de las culturas correspondientes.

Es posible que al empezar las clases en el colegio en un idioma diferente al que aprende en casa, un niño pueda experimentar dificultades para adaptarse durante el breve periodo en que ajuste sus habilidades lingüísticas, pero a medio y largo plazo no supone un problema: recurrirá a uno u otro con naturalidad, según sus necesidades, y puede darse el caso de que acabe por abandonar uno de ellos si no le resulta útil para comunicarse porque se dan pocas situaciones en que lo hable.

Confiamos en haber despejado algunas dudas sobre la conveniencia de la educación bilingüe y haber disipado algunos temores sin fundamento. Por supuesto, la forma más sencilla de llegar a ser bilingüe y descubrir sus beneficios es hacer alguno de nuestros cursos. En siguientes artículos del blog de International House Madrid analizaremos más cuestiones relacionadas con este tema. ¡No os lo perdáis! 

Temas: Curiosidades sobre idiomas