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Aprender inglés: ¿por qué decimos OK?

Publicado por Luis Herrero on Mon, Oct 6, 2014

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Aunque a estas alturas es probable que muchos de vosotros ya conozcáis el origen de la combinación de dos letras más famosa del mundo, nunca está de más recordar su etimología: el ejército americano la empleaba desde hace siglos en sus batallas para señalar que no se había producido ninguna baja, es decir, “0 killed”. El cero se pronuncia “ou” en inglés, y “killed” se abrevió para quedarse en la k, que fonéticamente suena como “key”.

¿Os resulta familiar? En caso de que la respuesta sea afirmativa, nos tememos que habéis sido víctimas de una leyenda urbana (al igual que el autor de este texto hasta hace apenas unas horas) que, si bien no es completamente infundada, carece de rigor. Hace poco hablábamos en este mismo blog de los problemas que acarrea fiarse en exceso de la Wikipedia, y entre ellos mencionábamos las obvias diferencias de calidad entre su versión inglesa y la española. Pues bien, nada ilustra mejor este problema que leer las respectivas entradas de una y otra sobre el origen de la expresión “OK”. Aunque en la española se menciona que el origen militar de la palabra es sólo una hipótesis, apenas aclara su origen ni remite a las explicaciones más extendidas sobre éste. De hecho, como podemos comprobar en esta lista sobre todas las que se han recogido hasta la fecha, su número da vértigo. Y entre ellas, en efecto, se encuentra el ya célebre “0 Killed”; es decir, no es un meme surgido de la nada, pero sí una explicación descartada por las investigaciones más fiables.

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El verdadero origen

Todo parece indicar que su origen es quizás menos contundente y atractivo que esta fábula bélico-etimológica, y se remonta -según la hipótesis más rigurosa y ampliamente aceptada- a las parodias que a mediados del siglo XIX se hacían de las faltas de ortografía en diversas palabras o expresiones comunes: por ejemplo, “all right” como “oll wright”, "enough said como “nuff ced” y, en el caso que nos ocupa, “oll korrect” en vez de “all correct”. Estas expresiones se abreviaban mediante siglas (OW, NC y OK), que durante esos años se extendieron como la pólvora como una mera broma, de forma que una de las primeras apariciones del nuevo término en la prensa data de 1841. Y pensemos que, de no haber sido por estas deformaciones lingüísticas, “ok” debería haberse escrito “ac”, que suena mucho más soso si uno no le agrega el “dc” de rigor.

¿Y por qué la mayoría de estas expresiones cayeron en el olvido, pero no así el OK? La respuesta hay que buscarla en una campaña presidencial: Martin Van Buren, el candidato demócrata que se presentó en 1840, era apodado “Old Kinderhook”, y sus seguidores se organizaban en el llamado “OK Club”, hecho que ayudó a popularizar esta expresión y asentarla en el imaginario americano (aunque nos tememos que el bueno de Van Buren no ganó). 

Tras su irrupción a mediados del siglo XIX, los primeros años de vida del OK no fueron tan halagüeños, pues, dado su origen bastardo y paródico, se resistía a incorporarse a los documentos oficiales y a las obras literarias –incluso Mark Twain, tan aficionado al slang, evitaba su uso-; se trataba más bien de un recurso popular, que tuvo que esperar al siglo XX para observar la difusión a gran escala del OK que dura hasta nuestros días. Como señalan en este artículo de la BBC, se trata de una relativa novedad que un presidente del gobierno, como Obama, o un primer ministro, como Cameron, usen las célebres dos letras en sus discursos.

Okeh

¿Por qué es tan popular?

 

Las dos letras que forman OK son probablemente no sólo las más famosas de la lengua inglesa, sino probablemente de cualquier idioma, y resulta difícil pensar en rincones del mundo en los que no sean identificadas; parece ser que la mayoría de idiomas conocidos contienen la vocal “o” y la letra “k”, por lo el sonido "okei" resulta tan familiar en diversas partes del mundo. Sin ir más lejos, los nativos americanos usaban el muy similar “okeh” para expresar acuerdo, aunque esta grafía no ha pervivido más que marginalmente, o como nombre de una estupenda discográfica especializada en soul. Además de ser tan sencillo y rápido de escribir como de pronunciar, en esta página apuntan a que buena parte de su popularidad se debe a que funciona tanto como nombre, adjetivo, verbo, coletilla o mera interrogación. Simple, polifacético y llamativo, pues la redondez de la "o" y las líneas esbeltas y rectas de la "k" llaman instantáneamente la atención del ojo humano cuando figuran juntas y en mayúscula: OK.

Y, pese a que en el siglo XIX todavía no existieran móviles y faltaran casi dos siglos para que las abreviaturas provocaran furor en el lenguaje sms y whatsappero, los telegramas estaban a la orden del día, por lo que la economía lingüística que supone usar “ok” implicaba también menor gasto pecuniario (los telegramas se cobran por número de caracteres). En la actualidad las siglas y abreviaturas están a la orden del día, y quien desee mandar mensajes por teléfono, ordenador u otros medios recurre al OK con verdadera avidez, por lo que intuimos que gozará de inmejorable salud para los restos.

Esperamos que os haya interesado este artículo. Si queréis aprender inglés, español u otros idiomas, y conocer diversas curiosidades sobre etimología y la cultura asociada a ellos, no dejéis de seguir el blog de International House Madrid. Y os remitimos a nuestro reciente texto sobre el origen de otras dos expresiones en inglés, un buen complemento para este artículo.

Temas: Cultura, Curiosidades sobre idiomas