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Aprender español: ¿qué les gusta más -y menos- a los extranjeros de nuestra lengua?

Publicado por Luis Herrero on Wed, Jul 12, 2017

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¿Cómo perciben el español los extranjeros? ¿Qué es lo que más y lo que menos les gusta de él? En esta entrada del blog de International House Madrid trataremos de señalar algunos de los mayores atractivos de nuestra lengua para quienes hablan otro idioma y desean aprender español. Como es natural, es una lista no exhaustiva, fruto de viajes y conversaciones mantenidas con personas de otros países. Cada hablante es un mundo: lo que a uno le atrae a otro puede resultarle deagradable, y viceversa. Os animamos a que nos dejéis algún comentario con vuestra experiencia personal. 

Lo que más les gusta a los extranjeros de nuestro idioma:

  • Se escribe de forma muy similar a como se pronuncia: pese a las diferencias de acento por regiones, bastantes extranjeros señalan esto, que les hace mucho más sencilla la comprensión de nuestro idioma. Por supuesto, las haches, las ges y jotas, etc., pueden complicar un poco el asunto, pero se trata más bien de excepciones si lo comparamos con otras lenguas (francés, japonés, inglés…).
  • Es muy práctico si uno desea viajar: que el español se habla en infinidad de países resulta más o menos obvio para nosotros, pero no necesariamente lo es para extranjeros de otras partes del globo. Saber español implica poder desenvolverse por casi toda Latinoamérica y Centroamérica, hacerse entender por bastantes ciudadanos de EEUU o Filipinas y otras antiguas colonias… la lista es enorme.
  • No faltan quienes consideran el español un idioma “sexy”, como, por ejemplo, el italiano. Quizás esto se deba en buena medida al tópico del latin lover, pero, sea como sea, esta asociación existe. Como curiosidad, mientras que en España suele considerarse muy seductor el acento argentino, otro tanto ocurre al revés, es decir, cuando allí escuchan a alguien hablar con un fuerte acento español.
  • Facilita las cosas que se trate de una lengua romance: quienes ya conocen el italiano o el francés, o incluso el latín, encuentran sorprendentemente sencillo aprender nuestro idioma.
  • Somos tolerantes con los errores ajenos: si un extranjero pronuncia una palabra mal, la confunde con otra parecida o comete errores sintácticos, rara vez se le recrimina, y tendemos a hacer el esfuerzo de entender lo que quiso decir. Esto es algo fundamental, pues da mucha mayor confianza al extranjero y le hace sentir cómodo.

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... y lo que menos aprecian:

  • Muchos encuentran que la pronunciación –al menos, la propia de las dos Castillas- es bastante dura, áspera. La culpa de esto suele achacarse a sonidos tan fuertes como los de la jota, la zeta o la doble erre. Quien esto escribe, por ejemplo, se sorprendió al hablar con alemanes que encontraban muy duro el sonido del español, pese a que su propio idioma suele ser objeto de burlas por lo violento que puede llegar a sonar. Aunque, por supuesto, esto es una mera cuestión de gustos, no faltan quienes echan el falta que sea más suave y musical, como, por ejemplo, el italiano.
  • Es difícil entendernos: esto no está tan relacionado con el idioma en sí como con nuestra forma de comunicarnos. Es decir, tendemos a hablar rápido y atropelladamente, especialmente cuando nos juntamos entre varios españoles. Pensamos en una animada charla en un bar y lo arduo que resulta a un recién llegado entender semejante maremágnum de conversaciones. A diferencia de lo que ocurre en otros países, donde los turnos de palabra se respetan escrupulosamente, aquí solemos interrumpirnos mutuamente muy a menudo. Esto no tiene por qué ser algo malo cuando se trata de una charla informal, pues puede darle mayor vivacidad, un aire espontáneo y alegre, pero es justo reconocer que no resulta fácil hacerse a ello cuando uno es extranjero.
  • Algunos encuentran que, en comparación con el español que se habla en algunos países de Latinoamérica (Colombia o Puerto Rico, por ejemplo), el castellano suena poco dulce, tal vez demasiado solemne. Igual que ocurre con el punto 1, se trata de algo muy subjetivo, y no faltan quienes señalan que prefieren las variantes más “secas” del español frente a otras, que les resultan demasiado empalagosas. Algo que deberíamos celebrar, pues las variantes de un idioma no hacen sino enriquecerlo y ofrecer algo diferente para cada paladar.
Esperamos que os haya gustado el artículo. Y, tanto si conocéis a alguien interesado en aprender español como si vosotros mismos deseáis ser profesores de Español como Lengua Extranjera (ELE), en International House Madrid encontraréis un curso a vuestra medida. 

 

Temas: Curiosidades sobre idiomas